Nota del editor: Durante el Mes de la Herencia Hispana, Tyler Paper Español publicará sobre hispanos que han estado marcando una diferencia en nuestra comunidad.

Solamente era una jovencita de 16 años de edad cuando visitó la ciudad de Tyler por primera vez. Era una estudiante en la Universidad de Aguascalientes, México, donde estudiaba administración financiera y comercialización. Cada vez que regresaba, llevaba un cachito de Tyler en su corazón.

Entonces, su misión era aprender el inglés, pero a los 21 años de edad, se dio cuenta que Tyler le ofrecía una multitud de oportunidades. Ella descubrió que se había enamorado de Tyler y empezó a hacer su vida ahí. Desde entonces, Paulina Pedroza ha dedicado su tiempo con entusiasmo al trabajo comunitario, ayudando y cuidando a su comunidad, organizando eventos latinos y enseñando a su comunidad a tener éxito en Tyler.

Con el tiempo, Pedroza se fue convirtiendo en una fuente de información para preguntas cuando se trata de las necesidades de la comunidad Hispana en Tyler. Desde preguntas sobre cómo obtener identificación, migración, papeleo para la escuela, o beneficios de salud, la misión de Pedroza es ser todo lo que ella necesitaba cuando se mudo a Texas.

Pedroza es conocida por relacionarse con los demás en un nivel personal. Ella atribuye su experiencia como inmigrante que dice que le ayuda comprender las dificultades cotidianas de no saber hablar inglés. Con eso, viene el no saber manejar el sistema Americana, dice Pedroza. Eso implica a todo, hasta ordenar una hamburguesa o pedir trabajo sin saber cuánto paga.

La razón ella ha sido consciente en encontrar formas de ayudar a su comunidad, ya sea traduciendo, enseñando cursos en inglés, enseñando español o siendo voluntaria en eventos, es el deseo de Pedroza de no olvidar nunca de dónde viene. Dice que los aspectos más importantes de su vida son sus humildes comienzos y sus luchas cuando llegó como inmigrante.

“Me convertí en la persona que yo buscaba porque nunca los encontraba”, dijo Pedroza.

“Necesitaba que alguien en Tyler me ayudara con mis preguntas. ¿Dónde voy a clases de inglés? ¿A dónde voy si no tengo doctor? ¿A dónde voy si necesito ayuda para mis hijos? No había nadie”, dijo.

“Solamente soy una inmigrante. Una inmigrante que toma tiempo en escuchar a otros inmigrantes. No puedo actuar como si nada esta pasando, porque una vez, yo fui ellos. Yo luche como ellos antes”, dijo.

Por el día, Pedroza trabaja a tiempo completo como administradora de propiedades. Con un horario consistente y ajetreado, una familia de seis miembros a la que cuidar, trabajo voluntario en la comunidad y clases gratuitas, Pedroza dijo que no hay ninguna organización o entidad sin ánimo de lucro que apoye su misión. Pedroza añadió que si aquellos a los que ayuda le ofrecieran dinero, lo rechazaría porque su pasión es ayudar a su comunidad.

También se la contacta a menudo para organizar eventos, ya que ayuda a unir a las comunidades de habla inglesa e Hispana con su presencia y traducción.

La mayor parte de la semana, Pedroza es profesora voluntaria de clases de inglés como segunda lengua (ESL) en el Centro de Educación Temprana Grace, y luego impartiendo clases de ciudadanía estadounidense en el Centro de Recursos y Defensa del Inmigrante del Este de Texas en Tyler.

Esas clases consisten en un curso de inglés básico en el que se enseñan frases y palabras básicas de supervivencia para desenvolverse de forma independiente en Estados Unidos. Las clases se centran sobre todo en los hispanos de primera generación, dijo Pedroza- padres que no siempre saben qué hacer cuando se trata de sus hijos, y aquellos que no tienen seguro médico. Explicó que si los padres están bien, toda la familia estará bien, y por eso se centra en la primera generación.

“La segunda generación ya habla el idioma; ellos ya tienen número de seguro social y saben lo que es vivir en los Estados Unidos. La primera generación, Pedroza dice, riesgo su vida por la oportunidad.

"Ellos arriesgan todos los días una parada de tránsito, a una redada, un Americano que los amenace por ser racistas, arriesgan el no poder recoger a sus hijos de la escuela porque pasó un accidente y no tienen licencia. Si viviéramos un día de sus vidas, no sería muy placentero porque es sobrevivir. Ellos están en la facia de sobrevivencia, un día a la vez", dijo Pedroza.

Añadió que otra de las dificultades a las que se enfrenta la comunidad es encontrar dónde conseguir las vacunas para combatir covid. Pedroza recomienda los medios de comunicación locales en español, incluido Tyler Paper Español, para obtener información, pero también ha organizado sus propias clínicas comunitarias para fomentar la vacunación entre las comunidades hispanohablantes. Con las actividades familiares y la diversión, la actitud y el ánimo de Pedroza, las familias sienten que pueden acercarse fácilmente a ella y hacer preguntas.

"Si miramos a nuestra comunidad de inmigrantes de Tyler podemos ver cómo trabajan siempre con una sonrisa en la cara y están agradecidos por la oportunidad, sin importar lo mal que les hayan tratado. Tenemos que valorarlos y apoyarlos. Tyler no tiene servicios de apoyo e información exclusivos para los inmigrantes. A menudo dependen de su propio hijo para que les traduzca", dijo Pedroza.

Los cursos de ciudadanía de Pedroza surgieron después de dar clases de inglés como lengua extranjera en Grace. Los estudiantes acudían a ella, inspirados y llenos de entusiasmo por la idea de convertirse en residentes de los Estados Unidos algún día. Después de aprender una buena cantidad de inglés para navegar por sus comunidades, querían buscar la ciudadanía estadounidense.

"Es importante que nuestra comunidad hispana sepa hablar inglés. Es importante que se les escuche porque nadie toma el tiempo de escucharlos", dijo. "Gracias a todos estos años me he ganado su confianza, pero me la he ganado trabajando duro. Tengo ojos y oídos para la comunidad hispana, me informan todos los días y sé cómo se les trata", dijo.

Comenzar sus clases de ciudadanía no fue una misión fácil. Pedroza se esforzó por encontrar apoyo y un aula en la que impartir las clases. Entonces, un restaurante local intervino para ayudar. Mi México Lindo, ubicado en la calle Front de Tyler, le ofreció a Pedroza una mesa. En diciembre de 2018, impartió sus primeras lecciones de ciudadanía.

"Pedí ayuda en todas partes. Sólo quería un lugar para sentarme con mis alumnos, pero todos me lo negaban. Empecé mis clases con la ayuda de Mi México Lindo. Todos los domingos me permitían usar una mesa para mis clases", dijo. "No me cobraron".

Y así, sus clases de ciudadanía despegaron. No se imaginaba que su clase graduará a poblaciones hispanas que ahora son médicos, enfermeras, electricistas, plomeros y más.

Pedroza dijo que una persona que la ayudó en sus inicios fue la Dra. Nancy Nichols, quien dijo que compartió conocimientos sobre la historia de los Estados Unidos, ayudando a Pedroza más tarde a preparar a los estudiantes para el examen de ciudadanía.

Otra persona que la ayudó a hacer crecer sus clases, que se han vuelto más grandes con el tiempo, es la pastora y directora del programa sin fines de lucro en Mustard Seed Ministries, Karen Jones, quien enseña clases de ciudadanía, ayuda con las solicitudes y ayuda a conducir las clínicas de Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA) en el Centro de Recursos y Defensa del Inmigrante del Este de Texas.

Pedroza dedica todos los días a dar una clase, y algunos días, dos, pero los viernes los dedica a pasar tiempo con su familia.

"Doy clases por la mañana, voy a mi trabajo a tiempo completo, recojo a mis hijos del colegio y luego vuelvo a dar mis clases. La mayor parte de mi semana está donada", dijo Pedroza. "Los viernes son para mis hijos. Esos días es cuando salimos a comer y preparo mi agenda para la semana siguiente, porque los fines de semana soy voluntaria en eventos comunitarios."

Pedroza perdió a su padre durante la pandemia de COVID-19. Dijo que era difícil enterrar a su padre y dar clases como si nada hubiera pasado.

"Es mi misión. Quiero dejar un impacto. Quiero ser parte de la felicidad de cada familia al saber que tienen tranquilidad en este país. Siento que cuanto más trabajemos en ello, más rápido lo conseguiremos (la tranquilidad)".

Durante las clases, Pedroza es acompañada por su hija Gianna, de 10 años, que se inspira en la generosidad y el corazón de su madre para dar a su comunidad. Pedroza dijo que Gianna está orgullosa de haber nacido en Tyler y dice que algún día va a ayudar a su comunidad.

"Hasta los ojos se me llenan de aguita porque quiere decir que ha valido la pena todos estos años de trabajo. Alguien más va a seguir la visión", dijo. "Ella nació en medio de todo esto y viendo las necesidades de nuestra gente", dijo Pedroza.

A través de cada hora que ha dedicado al voluntariado y a la ayuda a su comunidad, la esperanza de Pedroza es que los latinos sean escuchados y estén representados por alguien que se preocupe por la gente. "Contribuyendo a una ciudad tan hermosa como Tyler, son un activo para la comunidad y se lo merecen.

 
 

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Bilingual Multimedia Journalist

I cover COVID-19 and health in the East Texas area for Tyler Morning Telegraph, the Longview News-Journal and Tyler Paper Español. Stephen F. Austin State University alumna. For story ideas, email me at rtorres@tylerpaper.com.